DÉJAME QUE TE CUENTE…

A modo de presentación

 

 

"Educar es amar al prójimo como a sí mismo.

Es carecer de dobleces.

Durante toda la vida, educar es estar de servicio permanente"

 

LEÓN TOLSTOI

La escuela de Yasmaia Poliena

 

 

A veces, un encuentro fortuito tiene el mismo efecto que el abatimiento y la deriva sobre un barco. Es como si un imperceptible golpe de timón al monótono rumbo de la vida inaugurase una inadvertida derrota de la que sólo se es consciente cuando en el ignoto destino nada coincide con las previsiones trazadas en la carta. Antojadizo lance de fortuna que embrolla el discurrir del tiempo… ya todo albur, ya todo azar, azar de azahar…

 

—Fíjate, trataba de ultimar El francotirador, el relato del que procede esta e.novela de texto.

 

―¿e.novela de texto?

 

―Eso mismo le pregunté a bordo del Isla de Corisco.

 

—¿A quién?

 

—A Teresa.

 

—¿Y qué te respondió?

 

—Alborozada en el enigma comenzó a cantar La flor de la canela. Ya sabes: Déjame que te cuente limeño, déjame que te diga la gloria del ensueño que evoca la memoria del viejo puente del río y la alameda. Déjame que te cuente limeño ahora que aún perdura el recuerdo, ahora que aún se mecen en un sueño… Luego, apartó la guitarra, fisgoneó en su pequeño cuaderno de notas y, con su cautivadora sonrisa y su fino deje sevillano, me explicó que era la deliberada fusión gráfica y conceptual de dos vocablos bien conocidos: el que el Diccionario de la lengua española, antes de su vigésima tercera edición, definía como obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres; y el que califica al libro que sirve en las aulas para que estudien por él los escolares.

 

—¿Y la e?

 

—De electrónico. En alusión, aclaró, a la modalidad de soporte que requiere para poder desplegar todos sus recursos.

 

―Eso se advierte.

 

—Si es lo que te propones, sugerí, habría que emitir un aviso a navegantes.

 

—¿Y?

 

—Ya tienen el vídeo de presentación y la página electrónica.   Además, si se enrolan y disfrutan de la aventura, añadió sabedora de que donde hay patrón no manda marinero, les invitaremos a revivir las experiencias que aquí se narran.

 

—Ya veo que no estás al mando.

 

—Es lo que trataba de explicarte. Cuando me afanaba en ultimar mi novela la realidad y la ficción brotaban tan entreveradas y confusas que estuve a un tris de arrojar el manuscrito por la borda. Y entonces, una tarde de abril, apareció ella… Te lo acabo de decir, hay encuentros que tienen eso…

 

—¿No te habrá engatusado tu musa para transformarla en una de esas aventuras colaborativas…

 

—¿En las que se invita a influir en su desarrollo? ¡Qué va! Si recurrimos a las nuevas tecnologías del procesamiento de textos es, como pronto comprobarás, con miras bien distintas. Sin embargo, sí está abierta a que el lector aporte sus propias preferencias musicales para enriquecer su banda sonora.

 

—¿Una novela con banda sonora?

 

Y, además, con música seleccionada por los propios lectores. ¿No lo crees? Escucha.

 

—Eso requiere un soporte conectado a Internet.

 

—¿Acaso añorarás el papel?

 

—¿Yo, un nativo digital que lleva en la sangre bits rojos y blancos?

 

—Lo celebro, pues sólo asi podrás sacar todo su provecho a esta primera ediacción experimental.

 

—¿Ediacción?

 

—Dani te lo explicará en su momento.

 

—¿Y quién es Dani?

 

—Un tipo jovial y ocurrente donde los haya.

 

—¿Y que pintas tú en todo esto?

 

—Lo que me atañe es advertirte que Azar de azahar, la primera parte de Noticia de un amanecer fugaz, ya no trata sólo, como pretendía inicialmente, de peripecias entrelazadas acaecidas en estos años mozos de la democracia en España, cuando en el siempre obsceno desfile de la vida, casi sin poder evitarlo, las firmes convicciones, los más nobles ideales y los cándidos sueños se alborotan y rebelan al alternar con las humanas miserias de siempre. Ni de la paciente forja de un francotirador que, metamorfoseado en impetuoso y solitario gladiador, ya se embosca tras la gigantesca ceiba, ya salta a pecho descubierto a la arena. Ni de la inquebrantable rebeldía con causa que, atónita ante los insólitos disfraces de la farsa, apunta a una cualquiera de las mil dianas del poder y, por su cuenta y riesgo, sin observar disciplina alguna, a cuerpo descubierto, diríase que por puro instinto, ataca y contrataca. Ni de la excitante peripecia personal de pretender enarbolar y trasmitir, a toda costa y durante todo el tiempo, una cierta idea de la fraternidad, la libertad y la justicia. Ni de los lances de una dilatada carrera de fondo que arrancó una noche estrellada de invierno a la vera de una plaza de toros y de la más bella y esbelta de las giraldas. En la milenaria Sevilla, cuando las aguas del Guadalquivir aún discurrían hacia el Atlántico bajo los bellos arcos de hierro forjado del Puente de Triana.

 

—¿Y de qué trata entonces?

 

—Descúbrelo.

 

—¡Mil páginas!

 

—Que no hay que leer de manera convencional.

 

—¿Qué quieres decir?

 

—Que puedes acortar la lectura saltándote lo que consideres prolijo o no llegue a interesarte (atajo).

 

—Novedoso.

 

—Claro que, si abusas, desperdiciarás la oportunidad de descubrir muchos aspectos interesantes e innovadores.

 

—Lo decidiré en cada caso.

 

—Y, por descontado, también cuentas con la posibilidad de ampliar la lectura (lee+).

 

—Interesante.

 

—Es más, puedes acceder a recopilaciones preparadas al efecto si sólo te atrajesen algunos de los asuntos que se tratan.

 

—¿Por ejemplo?

 

—Guinea Ecuatorial,  la cuestión de Gibraltar, la participación fraccionada, la democracia ciudadana,   el federalismo global  o el modelo de interuniversidad que discutimos a la vera de los bellos fiordos de Noruega…

—Me perderé.

 

—Podrás utilizar este recurso (regresa) para retomar el hilo central del relato: un reguero de lances al socaire del hechizo romántico que atrapa a un viejo profesor y a una joven y encantadora periodista. Una crónica a dos voces que arranca con el olvidado asesinato de una misionera española y se trenza con las reflexiones de un grupo de expedicionarios bajo una carpa blanca apostada frente a la inmensidad del Atlántico, a bordo del Isla de Corisco, en los salones del Continental de Tánger, a la vera de los bellos fiordos de Noruega, ante las inquietantes fauces del Tungurahua y del Cotopaxi, en el silencio del Sahara, los misterios de la Amazonía o el portentoso y amenazante susurro nocturno de la selva africana.

 

—¿Reflexiones?

 

—En torno a una nueva ciudadanía global, el inaplazable fin de la universidad que conocemos, las vicisitudes de los refugiados, el horizonte energético, el surgimiento del homo ociosus o la irrupción de nuevos instrumentos políticos que nos conducirán mucho más alla de toda democracia conocida.

 

—¿Fabulación?

 

—Realidad.

 

—¿Novelada?

 

—Digamos que trufada de ficción artificiosa que asiste a una narración que, más allá del deleite, apuesta por balizar una nueva ruta hacia el cambio. Ideas y propuestas transformadoras al hilo de episodios dispares que pueden acaecerle a cualquiera. No te extrañes si, en algún momento, crees haber tenido noticia de lo referido; ni si en la tramoya reviven personajes con nombres y apellidos que conoces o te suenan.

 

—¿Y si así ocurriese?

 

—No dudes: son ellos y ellas. Ora, ensalzados; ora, despojados en plena farsa de sus caretas de cartón o porcelana.

 

—¿Políticos?

 

—¿Acaso tienes algo contra ellos? ¿Los consideras incompetentes? ¿Oportunistas? ¿Tramposos? ¿Corruptos?

 

—Tú lo dices todo.

 

—No haber sacado el tema.

 

—¿Yo?

 

—¿Eres del 15M?

 

—Solía reunirme con ellos.

 

—¿Y cómo os va ahora?

 

—Hemos perdido fuerza y…

 

—¿El poder os está desactivando?

 

—Son tantas las cosas a cambiar que…

 

—¿Pasando mucho?

 

—No he dicho eso.

 

—¿Ah, no?

 

—Yo estoy por el cambio.

 

—Pues sube a bordo y navega con nosotros contra…

 

—¿El viento?

 

—El tiempo, que es aún más fascinante que navegar ciñendo. El que nos queda para concebir y poner a punto los pertrechos que necesitará el hombre del mañana para transitar por la senda de la ecociudadanía.

 

—¿Ecologista, eh?

 

—Ecociudadano.

 

—¿No es lo mismo?

 

—No.

 

—¿Y esos símbolos que denomináis recursos de actoescritura?

 

—Son la infoalfa,  que informa para actuar con conocimiento de causa; la alfaflecha   que propone actuar y el geopeefe   que invita a crear y compartir propuestas de acción propias. Te fascinarán cuando aprendas a activarlos. Pulsa en ellos si quieres practicar la actolectura y colaborar con Teresa y conmigo en esta primera ediacción experimental.

 

—¿De qué van?

 

—De una imaginativa y solidaria apuesta por la creatividad a la que puedes sumarte si te animas a ejercer la actolectura o a colaborar con Teresa y conmigo en la promoción de la actoescritura.

 

—Crear es sacar algo de la nada, ya me entiendes, un privilegio reservado a los dioses.

 

—O aplicarse a construir el futuro para acercar al presente la utopía de un mundo mejor. Y es que la creatividad, al igual que la ignición nocturna del combustible que impulsa al transbordador espacial, puede llegar a anticipar el lúcido e insospechado espectáculo de un amanecer fugaz antes, mucho antes, de que despunte el alba. Y ahora aguza tu imaginación y embarca.

 

A bordo de mí mismo, en el inicio de un nuevo milenio.

 

Dr. Álvaro Díaz-Cueto y Cayón

Inventor y politólogo





A MODO DE DERROTERO

Para que te hagas una idea de por dónde vamos a… navegar

 

... Me senté con ellos al sol  en la terraza del Pub All's Well y no tardó en surgir la llamada “cuestión de Gibraltar”. Todos parecían coincidir en el carácter de injusticia histórica que sólo cabía saldar con la plena recuperación de la Roca, pero él metió baza: la provocación era su fuerte. Me sorprendió que fuese tan radical, pero no me apeteció opinar. Y eso que el asunto me interesaba mucho y lo había seguido con cierto detalle desde que, en diciembre de 2006, publiqué mi crónica del primer vuelo entre Madrid y Gibraltar:Hoy, con algunas nubes y un ligero viento del noreste, el Ciudad de Baeza, un Airbus 319, procedente de Madrid, con capacidad para 141 personas, pilotado por el comandante Quintanilla, aterrizó a las 12.55 horas en el aeródromo que los británicos comenzaron a construir en 1938…” (Gibraltar).

 

 

... Acababa de aparecer en diminuto traje de baño y observó complacido el rostro, atónito y pronto turbado, de la desprevenida monja. Aunque su largo cabello y su poblada barba peinaban canas, no era ni mucho menos el viejo anunciado por el boy. Era alto, corpulento y bien parecido. Nada que ver con Klapp, el emperador de Xulan, de La mujer de agua, de Carmen Rigalt, que "al erguirse, mostraba el peso del tiempo en sus espaldas”. Más bien se podría afirmar, parafraseando a Emily Brontë en Cumbres borrascosas, que era como el Sr. Heathcliff “algo descuidado en su aliño, pero su natural descuido no le sentaba mal porque su figura es erguida y resulta elegante, pese a la impresión de aspereza que da”. No había duda que aquel hombre, de tez curtida y minúsculos ojos azules, estaba convencido del efecto que su puesta en escena en tan original salón producía inevitablemente en cualquier mujer… (Libreville, Gabón, Mansión de Egombegombe).

 

 

¡Sería el fin de la universidad! fue el rotundo y escueto comentario del rector de una universidad de mi país cuando conoció el contenido de la ponencia que mi colega y yo nos disponemos a presentarles. Les avanzo que se trata de un ataque frontal al modelo docente de una institución caduca. El quebranto de un privilegio ancestral. Un corte limpio de cizalla en la cadena monopolística que sustenta todo sistema universitario conocido: el derecho exclusivo a enseñar, evaluar y acreditar para el ejercicio profesional. Y es que los ciudadanos que, con independencia de nuestra nacionalidad, aspiramos a intervenir lo más directamente posible en una gobernanza global sostenible, debemos plantarnos ante una institución corroída y abusada por sus docentes en la que aspiran a labrar su futuro millones y millones de estudiantes en todo el mundo… (Bergen, Noruega, Facultad de Derecho).

 

 

Quiso revivir un viejo recuerdo y la citó en Bilindo. Aparcó en La Palmera, se adentró en la Plaza de América y compró un cucurucho de arvejones. La vio llegar y le hizo señas para que se acercase. Ella caminó a su encuentro entre las decenas de niños y niñas que admiraban el incesante y confuso revoloteo de las palomas. Él le dio un beso, uno sólo y cariñoso como siempre, mientras las aves de los primeros recuerdos de cuantos hemos disfrutado de ese parque en la infancia pugnaban por arrebatarles de las manos las bolitas de almorta… (Sevilla, España, Parque de María Luisa).

 

 

Uno de los cafés de la amplia Plaza Mulay Hassan fue el lugar elegido para cambiar impresiones sobre los preparativos de la expedición a los Andes, la Amazonía y el Pacífico y tratar de la sustitución de la antropóloga. Días antes, la joven doctora aca-baba de saber que un paciente aguardaba su donación de médula ósea. Ella, como la esposa de Manuel, el médico de la finca Sampaka, de Palmeras en la Nieve, de Luz Gabás, “no era una belleza. Nada destacaba en su rostro, pero el conjunto resultaba hermoso por su frescura continuamente renovada por una amplia y franca sonrisa”. Máxime en esos días en los que disfrutaba serena de la satisfacción de sentirse verdaderamente útil por primera vez en su vida… (Essaouira, Marruecos).

 

 

Estrangulada en Guinea Ecuatorial una misionera barcelonesa. La religiosa española —añadía el diario El  Paísapareció estrangulada ayer en la misión, donde trabajaba desde hace cuatro años como cooperante en tareas de educación y sanidad…”. El diario ABC, por su parte, informaba que en aquella trágica madrugada sólo se encontraban en el lugar de los hechos, una vivienda situada en el recinto del instituto de primera enseñanza, la religiosa asesinada y una niña guineana. Ningún medio de comunicación aventuraba los posibles móviles, aunque todos los observadores descartaban el robo… (Ebebiyin, Guinea Ecuatorial).

 

 

Un viento gélido del norte y no aquella suave brisa de los alisios que alejó de mi madre en Essaouira, eso espero, el recelo de que su hija pequeña se hubiese enredado en la siempre inquietante aventura con un hombre mayor, nos obligó a abandonar la cubierta. Mi amiga se alejó convencida de que ambos ocultábamos celosamente una relación inconfesable. Volví con el té y el chocolate calentito que se me había antojado. Arreciaba el viento, el barco se balanceaba y los chorreones de agua salpicaban los cristales… (Osterfjord, Noruega, A bordo del “White Lady”).

 

 

Ni el discreto maquillaje ocultaba su cansancio, ni la alegría del encuentro con su hermana gemela el halo de aflicción que le impedía contener las lágrimas. Sus ojos, verdes y vivaces, eran idénticos. La blusa beis y el pantalón gris marengo se ajustaban con estudiada precisión a un talle esbelto y sensual. Ya, porque cuando ella, obsequiosa, me tendió la mano, la fina seda desnudase el atributo turgente de uno de sus senos; ya, por el glamur del exquisito marco de aquel hotel parisino que propiciaba la súbita y rotunda ruptura del estereotipo de la religiosa imaginada, lo cierto es que la intensa ráfaga de sensualidad me turbó tanto como lo hiciera otra monja en África muchos años atrás… (París, Francia, Hotel de Crillon).

 

 

Ante el callejón sin salida del actual modelo de democracia representativa, que propicia una democracia exclusiva y excluyente, secuestrada y sistemáticamente hecha el objeto de abusos deshonestos por parte de esas máquinas de marketing ideológico que son los partidos políticos; frente a la figura del resabiado mercachifle del pasteleo, encorbatado animal burlesco que recorre los pasillos del Parlamento haciendo de la política el desconsuelo de los justos; frente a la gélida conjura del nuevo y viejo patriciado, controlador absoluto del pensamiento público, persuadido de su inoponible superioridad ante la apatía estulta y materialista de la mayoría de los ciudadanos y frente, incluso, al despreciativo sofisma del intelectual con piel de cordero... el decano Soriano propugna una democracia protagonizada por los ciudadanos en la que la política no siga siendo, como decía Heidegger del Hombre, ‘un ser de lejanías’… (Ignacio de la Rasilla, Playa de Matalascañas, Huelva, Cursos de Verano de Doñana).

 

 

No podía desaprovechar la ocasión. Era el día de fin de año y, ya de pie, en el momento de despedirme, le planteé a bocajarro que deseaba pasar aquella noche con mi amigo José Luis Jones en la cárcel de Black Beach. Teodoro Obiang se quedó pensativo, entrelazó las manos haciendo crujir sus delgados y largos dedos y añadió un concluyente y premonitorio: “No será necesario”… (Malabo, Isla de Bioko, Guinea Ecuatorial, Palacio Presidencial).

 

 

Observa cómo da la impresión de que está ausente, de que permanece ajeno a todo lo que oye y, sin embargo, su prolongado mutismo, su casi insultante frialdad, rayana en la indiferencia, sólo es el pujante resorte de esa mezcla inaudita de sabiduría árabe y flema inglesa que le hacen ser tan preciso, tan cabal, tan jodidamente tajante. Y es que no cesa de escucharte mientras su excepcional discernimiento sopesa vertiginosamente cuanto aprehende para gestar una conclusión que torna inapelable con su inmenso poder. (Boston, Massachusetts, EE.UU).

 

 

Venía y se alejaba. Una y otra vez la asía para que no me la arrebatasen las olas. Y ella recalaba en mi abrazo sin que yo me se atreviese a anudar el lazo marinero. Y como ni el escarceo mitigaba la tiritona, ni teníamos toallas, buscamos resguardo tras las dunas. Corrí a rebozarme en la arena. Ella no, adrede para que me rindiese ante su andar cadencioso y turgente. Y se acurrucó a mi lado para guarecerse del viento y, enarenado hasta las cejas, opté por seguir jalando de la tanza ¿Por qué —me confesó días después— nadie le había proporcionado antes un ritual tan excitante?... (Isla de Culatra, Parque Natural de Ría Formosa, Portugal).

 

 

El imponente Rolls Phantom del príncipe se detuvo en la rue de Lausanne, a la altura del Hotel Mon Repos. Minutos después salió de la vivienda contigua una espigada y elegante joven de aspecto deportivo y desenvuelto. El chofer avanzó a su encuentro y se hizo cargo del equipaje, que depositó en el amplio maletero. Y ella, como otras veces, pulsó el botón que ajustó el habitáculo del conductor a sus preferencias y condujo velozmente hacia el cercano aeropuerto de Cointrin. Ya en Caracas, subió a bordo de un Airbus de Avianca y caminó expectante hacia el azar impreso en su tarjeta de embarque… (Ginebra, Suiza).

 

 

La acompañó con la esperanza de que el beso de despedida delatase sus más íntimos sentimientos. Y aunque posó sus carnosos labios mucho más cerca que nunca de los suyos, él eligió imaginar que tampoco a ella le apetecía truncar aún el placer de la espera que sazona el delicioso juego del cortejo. Aguardó a que coronase la breve escalinata para captar a la luz de la luna un último guiño en el balcón abierto de sus ojos de gata y volvió sobre sus pasos decidido a continuar acariciando un ansia, un anhelo, una esperanza… (Centro Amazónico para la Ecociudadanía, Morona-Santiago, Ecuador).

 

 

A finales de agosto regresamos a Madrid y pudimos contar la verdad. La impresionante foto del barco asaltado, tomada a bordo por nuestro compañero Juan Echeverría y publicada a todo color en las páginas centrales de Diario 16, desenmascaró la actuación irresponsable del embajador Núñez García-Sauco  y posibilitó que la opinión pública, engañada por los responsables del Palacio de Santa Cruz, pudiese conocer la verdad… (Guinea Ecuatorial, Incidente del “Alyolex”, Expedición Mil Kilómetros de Amistad).

 

 

Una nueva herramienta política de nueva generación a la que el partido político no se le acerca ni por asomo: induce procesos autoinstructivos eficientes, desborda el ámbito estatal de actuación política, autogenera condiciones de autonomía y pluralismo, tiene escasa o nula necesidad de institucionalización, flexibiliza los procesos asociativos, dinamiza el quehacer participativo, prescinde de todo tipo de militancia o membrecía, socializa el liderazgo político, admite la cohabitación de enfoques y actuaciones pluridireccionales, incluso antagónicas, y transforma la inacción en activismo político… (Baños de Agua Santa, Ecuador).

 

 

¡No, sólo el avión! ¡Puede que necesitemos urgentemente tu avión! —Y, trastabillándose por la emoción, le puso al corriente de las gestiones iniciadas por el Dr. Isaba y de cómo el desplazamiento del prestigioso especialista norteamericano a Ecuador para evaluar su estado, algo esencial en ese momento, podría verse facilitado poniendo a su disposición un transporte privado. La respuesta no se hizo esperar... (Filadelfia, Pensilvania, EE.UU).

 

 

Rehusó darle la más mínima oportunidad de deshojar la margarita. Ni con sus constantes miradas y arrumacos, ni con el impulsivo y entregado beso que le dio al despedirse, logró que él perdonase su doble juego. Y a la mañana siguiente recogió su orgullo herido por una estúpida niñata, tomó un taxi, se detuvo en una floristería, compró un gran ramo de flores y, ya en el aeropuerto de San Pablo, encargó al taxista que lo entregase. No volvieron a verse, pero el día de su cumpleaños, estuviese donde estuviese, siempre le llegaba un precioso ramo con una rosa más que ella le agradecía con el mismo mensaje de siempre: gracias, por cada flor un beso como el que te di aquella noche… (Sevilla, España, Hotel Alfonso XIII).

 

 

Excelencia, es la primera vez en muchos decenios que las Cortes Españolas estudian, ante la mirada atenta de los ciudadanos españoles y guineanos, las relaciones entre ambos Estados. El próximo viernes, en Madrid, puede que se encuentre ante un dilema envenenado: llegar a un acuerdo inmediato con el Gobierno para  poner sordina al escándalo que supone el gran fracaso de la cooperación o colaborar con todos los medios a su alcance para posibilitar que el Congreso de los Diputados lleve a cabo su trabajo de investigación con la máxima objetividad. Apelo al Jefe del Estado de un país hermano para que en esta ocasión histórica, alegue lo que alegue el presidente del Gobierno o el mismísimo Rey de España, no  dude en apostar por las Cortes, en las que reside la soberanía del pueblo español… (Hotel de Crillon, París, Francia).

 

 

... Todos iban pendientes de la tortuosa carretera ecuatoriana que une Cuenca y Macas. ¡Lo tengo! —Exclamó Dani cuando el todo terreno adelantaba a un perezoso camión de zigzagueante rodadura—. Os dije que lo lograría. El campo de la ecdótica, la disciplina que estudia los fines y los medios de la edición de textos, cuenta con un nuevo vocablo: ¡Ediacción!, del latín editĭo, -ōnis y actĭo, -ōnis, edición que incluye recursos para la acción… (Ecuador, Carretera del Oriente).

 

 

... Optó por partir cuando más parecía apremiarme a que apostase sin aguardar a que la ruleta del destino apurase su fugaz inercia. Lo hizo con el aplomo que suscita la ilusa convicción de quienes sólo alcanzan a otear el prometedor futuro que tienen por delante y, ni por asomo, sospechan, la caducidad de la vida. Pidiéndome que la esperase había vuelto a rozar adrede sus labios con los míos avivando en mí el ardoroso arrebato de una seducción imparable. Se fue exhibiendo su insultante juventud. Mostrando sin tapujos la cándida dicha de la niña que, a pie cojo, brinca de un cuadro a otro rayado con tiza en el patio del colegio; o de canto en canto, para vadear el regato que fluye en la pradera; o de antojo en antojo, sin más… (Quito, Ecuador).

 

     Por cierto, ¿has reparado en el acróstico?  Ya sabes, la frase formada con las iniciales de cada uno de los párrafos anteriores... Pues tenlo en cuenta y continúa leyendo.


ASESINATO EN LA MISIÓN…

 

El viernes dos de septiembre de 1983 Radio Malabo informó de un suceso trágico: una monja catalana asesinada en Ebebiyin. Todos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. El diario El País del sábado titulaba en portada: Una misionera barcelonesa estrangulada en Guinea Ecuatorial.

 

La religiosa española apareció estrangulada ayer en la misión de Ebebiyin, en Guinea Ecuatorial, donde trabajaba desde hace cuatro años como cooperante en tareas de educación y sanidad, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores...

 

Según el diario madrileño las detenciones masivas y los correspondientes interrogatorios policiales, dirigidos por el temible teniente Eyi, so pretexto de demostrar el interés del Gobierno guineano en aclarar lo sucedido, constituían en realidad un acto de represión contra los opositores al régimen del presidente Obiang. El diario ABC, por su parte, informaba que en aquella trágica madrugada sólo se encontraban en el lugar de los hechos, una vivienda situada en el recinto del instituto de primera enseñanza, la religiosa asesinada y una niña guineana. Ningún medio de comunicación aventuraba los posibles móviles, aunque todos los observadores descartaban el robo…

 

 NO TE LO PUEDES IMAGINAR

 

 

 Era un jueves soleado de abril de 2012, en Sevilla, entre Semana Santa y Feria, cuando el azar de azahar que revoloteaba el campus se posó inopinadamente en ella.

 

―¿Quieres participar en una travesía hacia el futuro?

 

―¿Qué tengo que hacer?

 

―Acompañarme a Tánger este fin de semana.

 

―¿Sólo invitas a Tere? ¿Qué será, será…? ―Elena comenzó a tararear la canción secundada de inmediato por sus amigas.

 

―Doris Day lo hacía mucho mejor en El hombre que sabía demasiado —comentó el recién llegado sin inmutarse.

 

Sigues colado por ella y no puedes disimularlo.

 

―¿Y qué, Elenita?

 

―Te ignora.

 

Tere, acharada, fue la única que no se sumó a tan bullanguero coro. Vestía una camiseta blanca a rayas azules de manga corta, cuello redondo y corte holgado bajo un peto vaquero con bolsillos de parche y calzaba unos mocasines de piel marrón. Le dio un beso en la frente y ella le imploró en voz alta que le hablase de ese viaje en el tiempo. Luego, fingiendo indiferencia, caminó hacia la barra al encuentro de los amigos que le aguardaban solícitos. Apenas se demoró el rato de beber una caña de cerveza y dar buena cuenta de una tapa de pavía. Le apremiaba rematar la secuencia que interpretaba en el abarrotado bar de la universidad: bullicioso encuentro con un vistoso y colorido grupo de chicas, carantoña a la más atractiva, calculado plante con desdén y efusivo saludo a los de su pandilla. A Dani le fascinaba el cine, mas su padre, un adinerado letrado y terrateniente de Ronda, le acabó imponiendo que siguiese sus pasos. Y como el ejercicio de la abogacía no le apetecía lo más mínimo había negociado un plazo de dos años para completar el doctorado y dar tiempo a que, antes de ponerse la toga al cuello, cuajasen de una vez por todas sus imaginativos planes.

 

―¿Qué hay de esa expedición al futuro? —insistió ella, volviéndose hacia él en cuanto advirtió que regresaba.

 

―Lo sabrás si me acompañas. ―Alto, para que todos le oyesen, mientras de pie, tras ella, acariciaba sus hombros jugueteando con las hebillas de ajuste de la prenda.

 

―¿Qué vais a hacer? No habías dicho nada…

 

―Para no alimentar más especulaciones de la cuenta, que todo lo que afecta a nuestro idilio llega de inmediato a la hache, ele, ese… ―Sin apartar sus manos de la chica, mirando desafiante a las amigas y tratando de que nadie se perdiese el inminente desenlace―. No me preguntes, Elenita: hache de Harvard, ele de Law y ese de School. Sí, donde estudia ese falso y engreído Víctor Laszlo que pretende casarse con Ilsa. ¿Lo pillas?

 

―¿Olvidas que estudié en Providence y conozco la casa de su familia en Hyannis Port, muy cerca de donde veraneaba el presidente Kennedy? ¡Ay, cómo te habría gustado ser Rick!

 

―Hubiese preferido estar en el pellejo de Michel Curtiz. Y ahora, Tere, vámonos y te pongo al corriente, que aquí hay mucho barullo y más gente de la que tú y yo necesitamos para hablar de nuestras cosas ―apostilló mientras, reverente y ceremonioso, le tendía la mano para que se levantase. Ella le siguió el juego; era el primer premio a su actuación impecable—.

 

―¡Pero cómo! ¿Nos dejas? ―Protestó Elena Torres, sorprendida y celosilla, amagando con quedarse el libro sobre el pueblo de las cascadas sagradas  con el que Dani había tratado de impresionarlas.

 

Abandonaron el recinto al son de un renovado ¿Qué será, será? sin alcanzar a imaginar que la improvisada escena en el bar de la facultad iba a ser el arranque de un entramado de suertes que daría un giro inopinado a las vidas del cineasta aficionado, de su actriz principal y de muchos otros personajes aún desconocidos...

 

 

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