III parte de
NOTICIA DE UN AMANECER FUGAZ


Fotografía del profesor Enrique Carcelén
Fernández
 
Esta será la portada de 
DESPIERTA LA LIBÉLULA

Fecha prevista de publicación
primavera 2021

¿Libélula?  Sí, prodigio tecnológico de un viejo ser fascinante que habita nuestro planeta desde antes de los dinosaurios. Capaz de provocar una ilusión óptica, una proyección estática de sí misma, a modo de compleja técnica de camuflaje, que confunde a sus víctimas. Iridiscente, susceptible de mostrarse con múltiples coloridos en función del ángulo de incidencia de la luz. De vuelo ágil, veloz y multidireccional. Y, sobre todo, dotada de la sofisticada y prodigiosa vista todo horizonte que le proporciona un cerebro destinado casi en exclusividad a esa función. Raros atributos que explican los pródigos simbolismos que todas las culturas le han asignado a lo largo de la historia: madurez, profundidad, comprensión del significado de la vida, poder, equilibrio, malogro de lo ilusorio, desenmascaramiento de lo real, consciencia plena de lo querido y, lo que más interesa a esta obra, visión espontánea y superadora de las limitaciones de la especie humana.

514 páginas



IDENTIFÍQUESE…

 

          Llegó a Madrid poco antes de anochecer y acudió a una notaría del barrio de Salamanca. La atendieron con prontitud y extremada cordialidad. Escuchó con atención las instrucciones precisas del notario, recogió un pasaje de avión en clase preferente y accedió a que le acompañase al hotel Villamagna. A primera hora del martes voló a Ginebra.

Ginebra, 08.01.2013.

Desde el Aeropuerto de Cointrin se desplazó en taxi a la Place de Bel Air. Entró en su banco. Se identificó para acceder a su caja de seguridad. Retiró los dos sobres lacrados que había depositado allí antes del verano y los guardó en su cartera de piel de cocodrilo. Feliz por quitarse un peso de encima, firmó la cancelación y abonó en efectivo la cantidad adeudada. Y todo a tiempo de llegar puntualmente a la cita que el notario le había concertado con un alto directivo en el sexto piso de la entidad financiera.

—Buenos días, señorita. Creo que trae algo para mí —le dijo en español un caballero, de mediana edad, alto y distinguido, que caminaba hacia ella.

—Si es usted quien me ha citado y es un sobre lo que espera, aquí lo tengo.

—Gracias —le dijo tras presentarse— y, por favor, disculpe que no la atienda en mi despacho como es debido, pero mi director me ha citado de improviso. No obstante, si está fatigada del viaje y de-sea tomar algo puedo acompañarla y decirle a mi secretaria que la atienda. No creo que me demore más de diez minutos.

—No se preocupe, tengo una cita para almorzar en el Hotel d’Anglaterra.

—Podría acercarla en mi coche.

—Iré paseando, muchas gracias.

 Se estrecharon la mano y él, disculpándose, la invito a que entrase en el ascensor.

—¿No baja? —tratando de retener la puerta.

—Hágalo usted. Subiré a pie.

Descendió. Atravesó el imponente vestíbulo de mármol y, a punto de salir a la calle, apareció él: la persona que jamás imaginó que pudiese encontrarse en aquel lugar. 

—No digas nada y confía en mí. Entra en ese lavabo y entrégale el sobre que guardas en la cartera a la joven de rasgos asiáticos que encontrarás retocándose el maquillaje. Sal con naturalidad y vete a la Place du Rhône. Allí gira a la izquierda, comienza a cruzar el Ródano por el Pont des Bergues y desvíate hacia la pequeña Îlle Rousseau. Camina hacia la estatua y quédate por alli. No tardarán en llegar dos caballeros que se identificarán como miembros del Département Fédéral de Justice et Pólice y te pedirán que lo hagas tú. Abre la cartera para sacar tú DNI, insisto, el DNI, en ningún caso tu pasaporte diplomático, de manera que ellos puedan observar que ni éste, ni el sobre que buscan se encuentran en su interior. Se disculparán y se marcharán. Olvida tus dos citas. Mantén tu móvil apagado y no utilices tus tarjetas de crédito mientras estés en la ciudad. Continúa atravesando el puente y en el Quai des Bergues toma un taxi al aeropuerto. Dirígete al mostrador de America Airlines y aguarda instrucciones. Todo irá bien.

—¿Pero…?

—¡Ya!

 

L’Île Rousseau (Ginebra).

 

Tratando de mantenerse serena siguió a pie juntillas sus instrucciones. Lo que acababa de acaecer durante tan heladora mañana de invierno y lo que hubiese podido derivarse de haber portado aquel documento en aquel pequeño islote del Ródano se había fraguado al margen de ella algún tiempo antes. Menos mal que, en esta ocasión, tampoco faltó a la cita ese azar de azahar que tanto la mimaba…

ARDUO Y PELIGROSO

Algunos meses antes.

 

Vuelo IBE0612, Malabo-Madrid, 24.09.12; 07 h.

 

La tripulación inició los preparativos del aterrizaje y Paco Fuertes, el aventurero amigo de Álvaro Díaz-Cueto y antiguo cooperante en Guinea Ecuatorial, abandonó el compartimento de cola que había frecuentado durante la inacabable noche para evitar que sus maltrechas piernas se entumeciesen. África siempre en su añoranza, en su infinita nostalgia.

 

La evocación del brutal asesinato de la religiosa Ana Llopart, acaecido en Ebebiyin (Guinea Ecuatorial) casi treinta años antes,  continuaba atormentándole. Regresaba sin recuperarse aún de los sinsabores sin cuento que acababa de vivir y no se perdonaba el haber informando del motivo de su viaje a la persona menos indicada...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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